Bene:. Y Resp:. Logia Restauración No.11

           

Los francmasones dominicanos influenciados por el nacimiento de la nacionalidad, creada por los ilustres Padres de la Patria, entre ellos, el muy ilustre H:. Juan Pablo Duarte, fundador de  República Dominicana. Éste y su grupo se reúnen el día 3 de octubre, en el hogar del Q:. H:. Tomás Bobadilla, quien fuera primer gobernador de la nación, y es allí donde aprueban construir una Gran Logia Nacional de la Masonería Simbólica, con el fin de no depender más de orientes extranjeros. Constituyéndose en instancia, el 24 de octubre de 1858, E:. V:., siendo su primer Gran Maestro, el ilustre H:. Tomás Bobadilla.

Bajo el dominio español, las autoridades persiguen a los francmasones, por lo que los talleres se ven obligados a suspender sus trabajos y abatir sus columnas, pero los pocos HH:. que permanecieron en Santo Domingo, continuaron en la clandestinidad, celebrando sus tenidas, bajo las sagradas bóvedas del Convento de los Frailes Dominicanos.

Sobreviene la anexión a España, y el 6 de septiembre de 1862, el Gran Secretario General, le informa a los Altos Cuerpos, las medidas tomadas para liquidar sus cuentas, recoger las cartas constitutivas de las logias; y demás documentos masónicos, en vista de la persecución del gobierno español.

El grito enérgico de Capotillo despierta en nuestra sierra los dormidos ecos de nuestro patriotismo. En este glorioso movimiento restaurador de nuestra independencia, brilla flamígera, como “PRIMERA ESPADA“, nuestro ilustre H:. General Gregorio Luperón, uno de los fundadores del Movimiento Masónico en Puerto Plata.

Al retirarse las tropas españolas, resurge de nuevo la Masonería Nacional y el 25 de septiembre de 1867 E:. V:. gracias a los grandes aportes del General Gregorio Luperón y los señores Pedro Eduardo Dubocq y José Francisco Ginebra Pou, se instala en este oriente de Puerto Plata. La Respetable Logia “RESTAURACION” No. 11. cuyo nombre altamente simbólico, nació al calor de aquella liberadora gesta.

El 21 de agosto de 1867 E:. V:., la Resp:. Gran Logia Simbólica de República Dominicana, por resolución adoptada en su Gran Tenida, el 1ro del mismo mes y año, y de acuerdo con el Art. 40 de los Estatutos Generales vigentes en aquella época, otorgó “CARTA PATENTE” a la Logia Restauración No. 11, la cual vino firmada por el entonces Gran Secretario, el ilustre H:. Juan Bautista Zafra, autorizando al ilustre H:. José Tejera, y en compañía de otros HH:., quienes ellos escogieron para formar la Comisión Instaladora. Esa Comisión fue integrada por los Ilustres Caballeros:- General Gregorio Luperón, Rafael María Leyba y José Manuel Glas.

En el Libro “RELATO DE UN RESTAURADOR” del H:. Eugenio Senior, narra que para consagrar la Resp:. Logia Restauración No. 11, se necesitaba de un esqueleto, para lo que se desenterró el cadáver de un soldado español de los de la anexión, el cual sirvió por más de un siglo para los fines de la masonería.

El G:. A:. D:. U:. nos ha permitido reunirnos en este centenario templo a fin de celebrar las tenidas ordinarias y extraordinarias. Sus fundadores, todos relacionados con las luchas de independencia de 1844 y la gesta restauradora de 1863.

Respecto a los fundadores, unos participaron directamente aportando recursos, y otros facilitando el trabajo de los ilustres ciudadanos que lo abandonaron todo, con el objetivo de dedicarse a la lucha por la soberanía dominicana.

Estos ilustres HH:., fundadores, vieron en la masonería la única institución de moral, de ética, de filosofía y de principios adecuados para ponerlos al servicio de la nación. Este taller nunca ha abatido sus columnas y desde su fundación, han pasado por los mejores y más abnegados ciudadanos puertoplateños. Desde su fundación, esta noble institución ha estado sometida por sus Dignatarios y Oficiales, a un proceso de consolidación.

Aunque en la fecha de sus comienzos se contaba con un amplio y cómodo templo, constituía una edificación con ciertas limitaciones, razón por la cual, en el 1896, se creó la junta de fábrica, con el objetivo de construir un nuevo templo. En esta comisión estaba, entre otros, los muy QQ:. HH:. Manuel Jiménez, Rodolfo Bentz, Pedro Carrau, José Menard, Idelfonso Mella Brea y Rogelio Heureaux.

El 15 de junio de 1896 contando con los recursos pecuniarios de todos los HH:., y del producido semanal por su Lotería Benéfica, fue haciéndose un apartado especial Pro-Construcción de nuestro templo. Debemos señalar aquí, que también del beneficio que se obtenía de la Lotería, la francmasonería puertoplateña, aportaba mensualmente una estimada suma para el sostenimiento del único Hospital “LAS MERCEDES“, disponiendo además de unos RD$2,500.00, que anualmente eran repartidos entre los pobres y también eran destinados para los estudios superiores de estudiantes sobresalientes de este oriente.

Los planos de la construcción del nuevo templo se innovaron exactamente a las medidas del Templo de Salomón en Jerusalén. El templo actual se comenzó a construir en el año 1902 y fue inaugurado el 26 de diciembre de 1909,  justamente siete años,  al igual que el tiempo de duración de la construcción del Templo de Salomón.

 Editado por nuestro muy Q:. H:. Fulvio B. Martínez Hernández